La aduana de Oribe

El puerto - La aduana de Oribe

Durante la Guerra Grande, al iniciase el asedio de la Plaza de Montevideo, en febrero de 1843, el jefe sitiador Gral. Manuel Oribe, después de establecer su Cuartel General en el Cerrito de la Victoria, buscó una salida al mar con comunicaciones prácticas, y seguras, a retaguardia de su ejército. Con tal fin se posesionó del Buceo, punto que facilitaba el funcionamiento de una línea de comunicaciones marítima con Buenos Aires, para el mantenimiento de correspondencia, y el tránsito de víveres, armamento y demás pertrechos de guerra.

Artículo "Sitio Grande. El Puerto del Buceo", por Mariano Cortes Arteaga, aparecido en el diario "El País" (1945) (publicado en el sitio del Museo del Arma de Ingenieros: http://www.ingenierosmilitares.org.uy/aduana/puerto.htm).
    El Buceo, lugar histórico a orillas del Río de la Plata en la costa sureste de la ciudad de Montevideo, donde desembarcaron los ingleses sus fuerzas de invasión el 18 de enero de 1807, no reunía las condiciones de seguridad y defensa que caracterizan a un puerto.

    Era, en el concepto de los entendidos, una playa a propósito, por su fondo, para desembarco, pero muy expuesta por lo desabrigada y el mucho batidero de las aguas.

    Al iniciase el asedio de la Plaza de Montevideo, en febrero de 1843, el jefe sitiador Gral. Manuel Oribe, después de establecer su Cuartel General en el Cerrito de la Victoria, buscó una salida al mar con comunicaciones prácticas, y seguras, a retaguardia de su ejército . Con tal fin se posesionó del Buceo, punto que facilitaba el funcionamiento de una línea de comunicaciones marítima con Buenos Aires, para el mantenimiento de correspondencia, y el tránsito de víveres, armamento y demás pertrechos de guerra.

    Los buques de guerra argentinos, que bloqueaban el Puerto de Montevideo, vigilaban y protegían aquella línea de navegación, teniendo en el Buceo su base de aprovisionamiento de víveres frescos y agua potable.

    Además, Oribe decretó la habilitación del Buceo como puerto de exportación e importación, instalando la Aduana en el antiguo Saladero de Seco. Esta resolución dio lugar a una Circular del Gobierno de la Defensa al Cuerpo Diplomático y consular, en la que se expresaba que la habilitación de puertos era solo de la incumbencia del Cuerpo Legislativo.

    Montevideo. Ruinas de la Aduana de Oribe. Dibujo de Horacio Berta. 1933 "Semejante comercio -decía- es reputado por el derecho de gentes como contrabando de guerra hace perder su carácter de neutral a los buques que en él se emplean y los convierte en declarados enemigos de la República " . Entendía además el Gobierno, que la habilitación del Puerto del Buceo solo facilitaba la importación de artículos de consumo para un ejército extranjero, aprovechándose la oportunidad para exportar al mismo tiempo carnes y cueros arrebatados a la campaña.

    "Contestó el Cónsul inglés - dice el Dr. Eduardo Acevedo - que se juzgaba obligado a precaver a sus conciudadanos de las penas en que podían incurrir".

    "Pero el Cónsul norteamericano - agregaba - replicó que el Buceo estaba ocupado militarmente por Oribe y que los buques neutrales podían lícitamente ir allí y en cuanto a los cueros y las carnes, que dichos artículos constituían "un botín de guerra" del que Oribe podía disponer (Anales Históricos del Uruguay).

    Oribe, en efecto había ocupado militarmente el Puerto del Buceo y construído allí fortificaciones de carácter permanente para ponerlo a cubierto de un golpe de mano, por mar y por tierra.

    Dos son los hechos de armas que tuvieron lugar en el Puerto del Buceo durante el Sitio Grande : el primero de ellos, en tierra, ocurrió el 31 de octubre de 1843, cuando el General Paz, al frente de fuerzas de la Guarnición de Montevideo, se apoderaba del Puerto del Buceo.


    Interior de la Aduana de Oribe. Dibujo de Horacio Berta. 1933 Casi un año después tuvo lugar el segundo: el 29 de agosto de 1844, Garibaldi sorprende de noche el Bergantín "Josefina", llegado de Buenos Aires con carga de víveres para el ejército de Oribe, y se apodera de él a corta distancia de la goleta argentina "9 de julio", y regresando con el botín a Montevideo captura también la goleta "Juanita" que tenía igual destino que la anterior.

    La Aduana del Buceo representó para Oribe una apreciable fuente de recursos fiscales . Durante algunos años frecuentaban el Puerto del Buceo numerosas expediciones mercantiles de ultramar, comercio que fue en auge hasta que Garibaldi, ejerciendo el predominio en el Río de la Plata con la escuadrilla nacional, privó a Oribe de la protección de los buques de guerra argentinos, a la vez que bloqueaba aquel puerto.
     
    Enormes cantidades de cueros secos se exportaron por el Buceo durante la Guerra Grande - dice el doctor Luis Bonavita en su libro "Aguas Fuertes de la Restauración" - 323.000 en los primeros 20 meses de sitio. La cifra fue aumentando, cuando en 1849 el cura don Domingo Ereño pidió a Oribe su ayuda para la construcción del Templo de San Agustín, el presidente del Cerrito le concedió, junto con su fuerte contribución persona, un tanto por cada cuero de vacuno que se exportara por el Buceo.

    "No era despreciable la ayuda - continua el doctor Bonavita - aunque los cueros según "La Estrella", despreciado periódico colorado del famoso manco Méndez, valían apenas doce vintenes durante la guerra.

    Aduana de Oribe. Edificio del Tribunal de Comercio (Guerra Grande). Estaba próximo a los depósitos y se conservaba en 1933 en buen estado. En 1917 fue Sede del Batallón de Ingenieros No.1. Dibujo de Horacio Berta, 1933. Cuenta la tradición, que los habitantes de la Restauración y del Cerrito apreciaban el movimiento de la Aduana de Oribe, por el estado de la ropa y calzado de los soldados sitiadores y del dinero que estos gastaban en sus vicios.

    Si los soldados andaban pobres de tabaco, descalzos o con los uniformes en mal estado, era indicio de que habían mermado las rentas de la Aduana, pero si por el contrario aquellos se presentaban con botines y uniformes nuevos, con abundancia de tabaco y dinero para gastar en bebidas, era seguro de que el movimiento aduanero había aumentado.

    Reconstrucción de la Aduana de Oribe. 1.Depósitos (Actual Sede del Museo). 2.Colecturía. 3.Tribunal de Comercio. 4.Baterías costeras. Dibujo de Horacio Berta 1933. La Capitanía del Puerto del Buceo fue desempañada durante el Sitio Grande, por Joaquín Ildoyaga, capitán de línea que había prestado servicios, con anterioridad, en la Capitanía del Puerto de Montevideo.

    Ildoyaga había iniciado sus servicios como cadete en Julio de 1825, formando en las filas de la Revolución Emancipadora, y actuó en toda la campaña contra el Brasil, obteniendo durante la misma los ascensos a Alférez, Teniente 2do.,Teniente 1º. y Ayudante Mayor.

    Luego del tratado de paz con el Brasil, se le ascendió a Capitán de Línea. El Estado Mayor del Ejército, hasta el 31 de mayo de 1853, le computó 26 años 10 meses y cuatro días de servicio, con los siguientes datos personales : El Capitán don Joaquín Idoyaga; su edad, 59 años; su país, la República Oriental del Uruguay; su calidad, americano.


    Joaquin Ildoyaga. Capitán del Puerto del Buceo durante el Sitio Grande (1843-1851). Reproducción de un óleo. (Suplemento del Diario "El Día" del 5/8/1945). Valor: como oficial de honor; aplicación : satisfactoria; capacidad: instruído; conducta: intachable; estado: casado . Sirvió en los siguientes regimientos y dependencias : en el regimiento de los Húsares Orientales; en el Regimiento de Dragones Orientales; en el Regimiento No. 8 de Caballería de Línea; en el Batallón No. 1 de Cazadores; en el Batallón de Infantería de Línea; en el Estado Mayor pasivo; en la Capitanía del Puerto de la Capital; en el Batallón "Libertad Oriental "; en la Capitanía del Puerto del Buceo; en el Estado Mayor Pasivo.

    Actuó en las siguientes acciones de guerra : Sarandí, Ombú, Ituzaingó y Camacuá. Por Ley de 20 de junio de 1884, se declaró a Ildoyaga servidor de la Independencia, dentro de los beneficios acordados por la Ley del 10 de abril de 1838. Dos años después, el 6 de agosto de 1886, falleció Idoyaga en Montevideo. Dejó varios hijos, uno de ellos Gualberto siguió la carrera de su padre, alcanzando la jerarquía de coronel y desempeñando, entre otros cargos importantes el de Jefe de Edecanes del Sr. José Batlle y Ordóñez en su primera Presidencia.

    El pintor Horacio Berta tomó apuntes del natural de los edificios de la Aduana, la Colecturía y el Tribunal de Comercio, y luego con antecedentes y datos históricos, realizó una reconstrucción del conjunto, trabajo de mérito que requirió tiempo y estudio.

    Instalaciones de La Aduana de Oribe en el Puerto del Buceo. Ubicación del Museo actual. Dibujo de Horacio Berta 1933. Gracias a él, podemos hoy formarnos una idea bastante aproximada de lo que fue, hace un siglo, aquel puerto militar y comercial, elegido por Oribe más por razones de su destino que por sus condiciones especiales.

    Como testimonio de aquella época quedan unas ruinas que se supone, con fundamento, a las baterías que defendieron aquel punto, y el vetusto edificio conocido por "Aduana de Oribe", que no fue demolido por respeto a la tradición.

    Lo demás ha desaparecido bajo la acción de la piqueta demoledora. La civilización y el progreso lo han transformado, convirtiéndolo en uno de los lugares más atractivos y pintorescos de la ciudad, con esbeltas residencias y ese moderno puerto, construído especialmente para yates, que al decir de un compatriota, ofrece un gran espectáculo de luz brillante, color y línea.

    Trozo que aún restaba del edificio que ocupaban las oficinas de la Aduana de Oribe.<br />
Se encontraban situados a corta distancia de los depósitos en el Puerto del Buceo. Dibujo de Horacio Berta,  1933.